Un nuevo tratado de cooperación China-Irán

(Para Antonio Vecchio)
26/07/20

El incidente reciente (¿sabotaje?) Del 2 de julio en el "sitio industrial" iraní de Natanz, a unos 250 kilómetros al sur de Teherán, en el que murieron dos personas y otras tres resultaron heridas, parecería más el resultado de una (otra) acción de sabotaje, que la consecuencia de "trabajadores negligentes que intentan suministrar cilindros de oxígeno", como se indicó con una disposición inusual por parte de la agencia estatal IRNA.

Nunca sabremos la verdad, o tal vez saldrá más tarde, poco a poco.

Sin embargo, debe recordarse que el mismo sitio, que para el registro es una planta de energía nuclear, en 2006 fue víctima de un ataque cibernético que hizo historia, lanzado por los EE. UU. E Israel con un virus informático, Stuxnet1, diseñado específicamente para deshabilitar centrifugadoras panel de control y evitar la detección de mal funcionamiento.

Ahora estamos acostumbrados al aislamiento de Irán, que se ha convertido en una constante en la política internacional durante los últimos treinta años, lo que ha obligado al país a una condición de pobreza generalizada, a pesar de estar entre los más ricos en petróleo.

El coronavirus, a principios de año, dio el golpe de gracia a una economía al extremo: mientras escribimos, el país ocupa firmemente la undécima posición en el ranking2, con más de 281 mil casos positivos y poco menos de 15 mil muertes.

En tal situación, la noticia, anunciada hace unos días por el New York Times, de un acuerdo inminente con China no debería sorprender.

Algunas señales ya se habían filtrado en 2016, durante la visita de Xi Jinping al presidente Hassan Rouhani y al líder supremo Ali Khamenei, cuyos puntos de discusión incluyeron un acuerdo "Asociación estratégica global entre la República Islámica del Irán y la República Popular de China".

El borrador, que debe decirse que aún no ha sido firmado por las partes (será ratificado en 2021), proporcionaría una colaboración "a largo plazo", en términos y formas que aún no se han anunciado, pero que afectan el campo financiero (transferencia de liquidez ) y la construcción de una serie de infraestructuras estratégicas, esenciales para dar oxígeno a la desastrosa economía iraní.

Según el NYT, China está lista para invertir 25 mil millones de dólares en 400 años para la construcción de "aeropuertos de alta velocidad, ferrocarriles y subterráneosà"e para el establecimiento de "zonas de libre comercio".

Esta es una gran cantidad de dinero, útil para compensar la condición de embargo permanente interrumpido solo en 2016 después del acuerdo nuclear buscado por Obama y reimpuesto por el actual inquilino de la Casa Blanca.

En el marco del acuerdo también habría espacio, no hace falta decirlo, para una estrecha colaboración y el intercambio de datos de información, en el campo de la defensa y la inteligencia, con atención al ciberespacio, en cuya dimensión China propone proporcionar El apoyo necesario en Teherán.

Las ventajas que se derivan del acuerdo especial entre el león iraní y el dragón chino son importantes para ambas partes.3.

Geopolíticamente, el acuerdo consolida el eje (Rusia) -China-Irán, que ya había tenido la oportunidad de darse a conocer el año pasado en el contexto de las maniobras.4 buques conjuntos en el Océano Índico y el Golfo de Omán.

En este contexto, la principal ventaja para China es precisamente la posibilidad de acuñarse en una de las regiones más inestables del planeta, con la capacidad, no secundaria, de condicionar el poder regional principal del área, alterando considerablemente el equilibrio de fuerzas del cuadrante. .

Dado que Irán es un estado con 2440 km de costa, Beijing deriva del acuerdo una vista útil del Mar Arábigo y el Golfo Pérsico, desde donde transita una parte sustancial del petróleo del mundo cada año, lo que agrega un elemento adicional a la perlas "en las que se basa el proyecto" One belt, One road ", la nueva ruta de la seda con la que China pretende abarcar toda Eurasia.

Sin mencionar la posibilidad de recurrir preferentemente a las reservas iraníes de gas natural, entre los 5 principales del mundo, y que el 15% del petróleo de la OPEP producido en la República Islámica: un bocado que el país más consumidor de energía del planeta difícilmente podría renunciar.

Por su parte, Irán abandona el aislamiento internacional gracias a un acuerdo con un país que también es miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: un aspecto que sin duda será útil cuando se trata de bloquear de raíz (también contar con el apoyo de Rusia) las iniciativas "hostiles" presentadas en ese foro por los Estados Unidos.

La colaboración tecnológica y militar prevista en el tratado también representa un valor agregado significativo para Teherán, al igual que el acceso de sus productos de refinación a un mercado casi ilimitado.

Mucho menos es el peligro de caer en la llamada "trampa de la deuda" en la que muchos países socios de China han incurrido con el tiempo por no haber podido honrar los préstamos otorgados por Beijing para la construcción de infraestructura en su territorio.

Este es el caso del puerto de Hambantota en Sri Lanka, que el gobierno local se ha visto obligado a alquilar a China durante 99 años, después de que no ha podido pagar los préstamos chinos; pero también de Pakistán, que le debe 10 mil millones de dólares a China para la construcción del puerto de Gwadar (la tierra fue arrendada al gobierno chino hasta 2059); y las Maldivas, que le deben a China alrededor de 1,5 millones de dólares, equivalentes al 30% del PIB.

Pero la lista podría seguir y seguir, incluidos muchos países africanos: un continente en el que Beijing, gracias a la retirada de Occidente, ahora se llama ley.

4https://it.euronews.com/2019/12/27/manovre-navali-congiunte-di-iran-russ...

Foto: IRNA / Ministerio de Defensa Nacional de la República Popular de China